La paz debe construirse junto a las víctimas
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La paz debe construirse junto a las víctimas
Ruairí De Búrca y Dag Nylander, embajadores de Irlanda y Noruega respectivamente, coinciden en que la participación de las mujeres y de las víctimas son elementos indispensables en la reconstrucción de la paz y la recomposición del tejido social.
Diana Alonso
En el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, realizado en el ITESO, participaron Ruairí De Búrca, embajador de Irlanda para México, Centroamérica y Cuba, y Dag Nylander, embajador de Noruega en México. Ambos formaron parte del foro “Experiencias internacionales de diálogo y construcción de paz”, moderado por Lorena Giacomán, asistente de Educación de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.
Durante la sesión, los dos diplomáticos, con amplia experiencia en procesos de paz, compartieron aprendizajes de negociaciones exitosas. Reflexionaron sobre los factores necesarios para construir un diálogo amplio, plural e incluyente, capaz de fortalecer la paz y contribuir a la reparación del tejido social.
En su intervención, De Búrca, quien participó en el proceso de paz de Irlanda del Norte, recordó que “cada conflicto es diferente” y su resolución depende del contexto. Destacó que la participación de la sociedad civil y del clero fue decisiva para identificar los problemas centrales durante el conflicto en Irlanda para abrir canales de comunicación, mediar con los grupos armados y construir puentes entre comunidades profundamente divididas.
“(La sociedad civil) tuvo una gran responsabilidad […] al tener al Estado en cuenta, comprometerse con los prisioneros y con sus familias”, pues muchos de ellos se convirtieron en un motor clave del proceso. También recordó la importancia del cuidado de la salud mental de quienes trabajan por la paz: “Tengo amigos sacerdotes […] que cayeron en el alcoholismo y la depresión después de ver tantas cosas traumáticas”. Finalmente recordó que la firma del acuerdo no cierra el proceso, ya que atender el origen del conflicto y la reparación a las víctimas puede durar años: “la consolidación de una cultura de paz continúa hasta hoy y hacia el futuro”.
Dag Nylander, quien pasó alrededor de diez años como negociador entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC EP), ofreció un recorrido histórico del conflicto en ese país. Recordó que durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se impulsó una campaña militar contundente contra las guerrillas, acompañada de apoyo estadounidense y sustentada en una narrativa oficial que negaba la existencia de un conflicto armado interno.
Explicó que, tras décadas de violencia (con “millones de víctimas, desplazamientos, reclutamiento forzado, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, violaciones, secuestros” cometidos por guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y grupos criminales), Colombia inició en 2011 y 2012 un proceso de negociación de altísimo riesgo político. Como señaló, “no es suficiente la campaña militar, siempre hay que negociar para salir y hacer más cosas”.
La negociación fue posible gracias a diversos factores: la llegada de Juan Manuel Santos a la presidencia, un ejército de las FARC que había pasado a manos de liderazgos más jóvenes y dispuestos al diálogo, y, sobre todo, la disposición de las víctimas a compartir su testimonio y a perdonar.
Uno de los elementos más decisivos del proceso colombiano fue la decisión de colocar a las víctimas en el centro. Nylander explicó que esto implicó priorizar la verdad, la justicia y la reparación, equilibrando la necesidad de paz con los derechos de quienes habían sufrido directamente la guerra. “Un proceso de paz realmente tiene que tratarse de las víctimas y no de las élites que están negociando”, afirmó. Añadió que la participación de las mujeres también fue fundamental para dar mayor estabilidad al acuerdo. “Una paz hecha con mujeres es una paz que dura más”, complementó De Búrca.
Los embajadores coincidieron en la importancia de la cooperación internacional para aportar estabilidad, acompañamiento y nuevas ideas en los momentos críticos de un proceso de paz. La moderadora, Lorena Giacomán, subrayó la relevancia de incluir voces diversas y concluyó que “sólo el diálogo, la cooperación y la corresponsabilidad hacen posible reconstruir la paz, la esperanza y la vida comunitaria”.
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